Presentacion
Presentación
Santiago de Cali, fundada hace 460 años, se ha transformado
a lo largo de este siglo, principalmente en las últimas
décadas, en una pujante ciudad en la cual confluyen y se
desarrollan complejos procesos sociales, tecnológicos,
industriales, comerciales y culturales. Estos procesos tienen
por escenario físico un territorio estratégicamente
situado, a la orilla de un fértil valle al abrigo refrescante
de altas montañas, en lo que sería, según
las instrucciones de Francisco Pizarro desde el Perú "una
ciudad que fuera centro de escala entre el mar y las regiones
del interior".
Desde sus inicios, como es característico de la porción
occidental de América, más aún de esta región
tropical montañosa, la dinámica de la naturaleza
se ha manifestado con frecuencia, ya a través de vendavales
o lluvias que en ocasiones devienen torrenciales, de periódicas
inundaciones en los terrenos bajos, de deslizamientos en las laderas,
o de ocasionales terremotos. Por otra parte, como en todas las
culturas, las emergencias de origen humano, producto de la manipulación
de la energía, los procesos tecnológicos o las substancias
peligrosas, tales como incendios, accidentes y escapes, no han
estado ausentes en nuestra ciudad.
Ahora nos parecen lejanos los días de diciembre de 1915
cuando se afianzó la directriz de Pizarro con el arribo
del primer tren desde Buenaventura. Desde entonces la ciudad no
ha cesado de crecer con los impulsos de la economía regional,
nacional e internacional; incluso nos parece distante aquel 25
de julio de 1937 cuando nuestros padres y abuelos, con el Cabildo,
juraron junto a la estatua del fundador, Don Sebastián
de Belalcazar, "no descansar un momento y hacer todo cuanto
fuere preciso hasta obtener la terminación de la Carretera
al Mar, su máximo anhelo". Más lejanos
aún parecen los días de la Colonia o de los inicios
de la República, cuando nuestros antepasados se organizaban
para combatir las plagas de la hormiga arriera o para proteger
al poblado de las crecientes de su río tutelar.
Siempre, en constante interacción con el Medio Ambiente,
la ciudad ha crecido con rapidez en los últimos decenios,
incorporando fértiles tierras del valle, ocupando terrenos
deslizables e inundables, cada vez menos aptos con respecto a
aquellos del poblado inicial.
En la interacción de los procesos sociales y económicos
(usos del suelo, redes viales y de servicios básicos, en
constante crecimiento e interdependencia), con las ofertas y amenazas
ambientales, la ciudad tradicionalmente se ha dotado de instrumentos
legales e institucionales para la prevención.
Fenómenos extremos como las grandes inundaciones de las
décadas de 1930 y de 1950, la explosión del 7 de
agosto de 1956, o terremotos como los de 1979, fueron argumentos
para adoptar y fortalecer políticas y normas de prevención,
para que se crearan instituciones técnicas, científicas
y operativas como el antiguo Comité Operativo de Emergencias,
hoy Comité Local para la Prevención y Atención
de Desastres, que han sido pioneros en el país.
Sin embargo, esto no es suficiente: frente al crecimiento urbano
y las cada vez más complejas e interdependientes relaciones
entre lo natural, lo humano y lo tecnológico, los riesgos
-el potencial de pérdidas de vidas y de bienes- tienden
a aumentar en toda urbe.
Se impone, entonces, la necesidad de, manteniendo los preparativos
para emergencias, reforzar una política de planificación
del desarrollo, con actividades de mitigación de riesgos.
Es decir, la reducción anticipada de efectos potenciales
de las amenazas de origen natural o tecnológico.
Esta política se expresa claramente en el actual Plan de
Desarrollo de Santiago de Cali, en el cual se han incorporado
estrategias, líneas de acción y metas en cuanto
a prevención y mitigación de desastres, en los campos
de Seguridad, Orden, Justicia y Paz, de Hábitat, de Ordenamiento
Territorial y Espacio Público, de Medio Ambiente y de Servicios
Públicos.
Es este contexto, el Plan para la Mitigación de Riesgos
en Cali, el cual es el resultado del trabajo permanente de instituciones
y sectores de la Comunidad, se constituye en un insumo de conocimiento,
en una obra de referencia básica para aportar al desarrollo
de una ciudad más segura; la que daremos en herencia a
nuestros ciudadanos del Siglo XXI.
En nombre de la Administración Municipal expreso mis agradecimientos
a todos los ciudadanos e instituciones que durante estos años,
en el barrio, en la Comuna, en el campo, en la empresa, en su
Institución, en todos los rincones de Santiago de Cali
y a toda hora, han estado trabajando para hacer una ciudad más
humana, más respetuosa del Medio Ambiente, y más
segura en el sentido físico y espiritual de la palabra.
Mauricio Guzmán Cuevas
Alcalde de Santiago de Cali
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